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Leo lucha por su salud; sus padres recorren largas distancias para atenderlo

Escrito por: Krissia Duarte

Cananea, Sonora, 12 de octubre de 2026.- Para Leo, cada cita médica representa un paso importante en la atención especializada que necesita. Para que pueda recibirla, sus padres, Nery y Adolfo, enfrentan una lucha constante contra las distancias, las condiciones de las carreteras, el clima y los gastos que implica trasladarse desde Cananea.

Un esfuerzo que se ha convertido en parte de su vida familiar y que, con el paso de los años, también ha dejado un desgaste físico y emocional.

En ocasiones, la familia debe levantarse a las tres o cuatro de la mañana para salir rumbo a sus consultas. Sin embargo, llegar a tiempo no siempre depende de ellos. Los cierres de la carretera Cananea–Ímuris los han obligado a buscar rutas alternas, como el camino por el Río Sonora, donde durante uno de los recorridos estuvieron en riesgo al cruzar un vado debido a la fuerza de la corriente.

Las nevadas y el hielo también han impedido que lleguen a sus citas, mientras que en otras ocasiones han recurrido a la ruta por Naco, lo que implica más tiempo de traslado, cruzar la frontera y esperar para regresar.

Cada recorrido exige planificación y, en ocasiones, asumir riesgos con tal de que Leo no pierda la atención médica que requiere.

Detrás de estos viajes también hay sacrificios laborales y económicos. Adolfo ha tenido que solicitar permisos y modificar sus descansos para acompañar a su hijo, mientras Nery ajusta sus días y utiliza parte de sus vacaciones para cumplir con las consultas.

Incluso cuando alguno de ellos está enfermo o enfrenta otras dificultades, la prioridad sigue siendo que Leo reciba atención.

“Nos asistimos como sea”, expresa Nery al describir la manera en que ambos buscan salir adelante y responder a las necesidades de su hijo.

La lucha no comenzó con los problemas de las carreteras. Cuando Leo era pequeño, la familia también tuvo que enfrentar el costo de medicamentos que resultaban difíciles de pagar, además de experiencias médicas que Nery recuerda por el trato poco respetuoso que, asegura, recibieron.

Con el tiempo, decidió dejar de acudir con uno de los especialistas, luego de percibir una atención inadecuada hacia ella y su hijo.

Después de años de traslados, gastos y preocupaciones, el cansancio se ha acumulado. Nery reconoce que tanto ella como Adolfo se encuentran agotados física y emocionalmente. Aunque tienen 43 y 44 años, respectivamente, afirma que el desgaste le hace sentir como si tuviera 60.

Sin embargo, el centro de esta historia sigue siendo Leo y la necesidad de que pueda continuar con su atención especializada sin que las dificultades del camino se conviertan en un obstáculo.

Para él, sus padres hacen ajustes, recorren largas distancias y buscan alternativas cada vez que las condiciones complican el traslado.

La experiencia de esta familia pone de manifiesto las dificultades que enfrentan quienes viven lejos de los servicios médicos especializados.

Para Leo, cada consulta es parte de un proceso de atención que no debería depender de carreteras cerradas, condiciones climáticas adversas o las posibilidades de sus padres para ausentarse del trabajo.

Su historia refleja una lucha que va más allá de llegar a una cita médica, es el esfuerzo diario de una familia para que su hijo tenga acceso a la atención que necesita, en condiciones dignas y sin que la distancia se convierta en una barrera.


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